calvita.
Llevaba unos 5 años queriendo raparme la cabeza.
Nunca tuve un pelo especialmente bonito, ni cuidado, ni nada por el estilo. Siempre he odiado ir a la peluquería, no se me da bien peinarme y tampoco me emociona la idea de perder horas intentando no parecer un león. Pero por alguna extraña razón, sentía ese afán por tener el pelo largo.
Raparme parecía la opción más lógica o, al menos, llevar el pelo corto. Obviamente, el miedo y "el qué dirán" jugo un papel importante, y es por eso que tarde tanto en hacerlo.
Nunca me importo demasiado lo que dijera de mi la gente, pero cuando es tu novio al que no le convence la idea, y te lo hace ver, la cosa cambia. A mi ex no le hacía ninguna gracia tener una novia calva. Punto pelota. Aunque no me lo dijera directamente, se le notaba.
Lamentablemente, sigo necesitando ese empujoncito desde fuera para tomar determinadas decisiones. Nota para mi misma: cambia eso!
Llevo un año y algunos meses con mi pareja actual y, desde que le comente mi idea de raparme, no ha parado de motivarme a que lo haga. Gracias.
Supuse que si llevaba 5 años con la idea fija, no sería algo de lo que me fuera a arrepentir. Y supuse bien!
La semana pasada, hablando con una amiga sobre el tema, decidí, de un momento a otro, hacerlo al fin.
Creo que no hace falta mencionar lo cómodo que es, lo rápido que me preparo por las mañanas, etc. Lo que sí es digno de mención es lo LIBRE que me siente desde entonces. Nunca pensé que un cambio tan insignificante como cortarse el pelo pudiera afectarme tantísimo mentalmente.
Supongo que yo me escondía, en cierta manera, detrás del pelo. Pues resulta que ya no me puedo esconder. Cortarme el pelo me ha dado una seguridad que no sabía que tenía y me siento muy bien!
Conseguí deshacerme de algo, que aunque no ocupara sitio en casa, ocupaba sitio en mi cabeza (nunca mejor dicho..), y estoy muy feliz.
La verdad, no sé si lo llevaré así mucho tiempo, o si es algo momentáneo. Por ahora, tengo cita en la peluquería del salón de mi casa la semana que viene.
Supongo que la moraleja de la historia sería.. Si hay algo que de verdad quieras hacer, hazlo sin más.
Maca
Nunca tuve un pelo especialmente bonito, ni cuidado, ni nada por el estilo. Siempre he odiado ir a la peluquería, no se me da bien peinarme y tampoco me emociona la idea de perder horas intentando no parecer un león. Pero por alguna extraña razón, sentía ese afán por tener el pelo largo.
Raparme parecía la opción más lógica o, al menos, llevar el pelo corto. Obviamente, el miedo y "el qué dirán" jugo un papel importante, y es por eso que tarde tanto en hacerlo.
Nunca me importo demasiado lo que dijera de mi la gente, pero cuando es tu novio al que no le convence la idea, y te lo hace ver, la cosa cambia. A mi ex no le hacía ninguna gracia tener una novia calva. Punto pelota. Aunque no me lo dijera directamente, se le notaba.
Lamentablemente, sigo necesitando ese empujoncito desde fuera para tomar determinadas decisiones. Nota para mi misma: cambia eso!
Llevo un año y algunos meses con mi pareja actual y, desde que le comente mi idea de raparme, no ha parado de motivarme a que lo haga. Gracias.
Supuse que si llevaba 5 años con la idea fija, no sería algo de lo que me fuera a arrepentir. Y supuse bien!
La semana pasada, hablando con una amiga sobre el tema, decidí, de un momento a otro, hacerlo al fin.
Creo que no hace falta mencionar lo cómodo que es, lo rápido que me preparo por las mañanas, etc. Lo que sí es digno de mención es lo LIBRE que me siente desde entonces. Nunca pensé que un cambio tan insignificante como cortarse el pelo pudiera afectarme tantísimo mentalmente.
Supongo que yo me escondía, en cierta manera, detrás del pelo. Pues resulta que ya no me puedo esconder. Cortarme el pelo me ha dado una seguridad que no sabía que tenía y me siento muy bien!
Conseguí deshacerme de algo, que aunque no ocupara sitio en casa, ocupaba sitio en mi cabeza (nunca mejor dicho..), y estoy muy feliz.
La verdad, no sé si lo llevaré así mucho tiempo, o si es algo momentáneo. Por ahora, tengo cita en la peluquería del salón de mi casa la semana que viene.
Supongo que la moraleja de la historia sería.. Si hay algo que de verdad quieras hacer, hazlo sin más.
Maca





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