consumo o consumismo.



En el post "mi minimalismo" hablé sobre algunos cambios que estoy llevando a cabo en mi vida y que, sin duda, me producen mucha paz y felicidad. No soy perfecta y mi proceso tampoco lo es. Tengo caprichos y días en los que quiero comprar tonterías, seguramente solo por el hecho de tenerlas. Pero lo que importa, es que siempre vuelvo al punto de partida y me doy cuenta de qué es lo que quiero en realidad.

El consumo es, en mi opinión, el GRAN problema de la sociedad y sin duda, siempre fue el mío también. Es por eso, que llevo un tiempo creando un plan de acción, como yo lo llamo.

Reduce: Intento no comprar nada que no necesite verdaderamente. Con "necesitar" obviamente no me refiero a solo comprar agua y pan. Quiero decir, compro cosas que me aporten algo, que tengan algún tipo de valor.
Antes hubiera visto una blusa on-line y la hubiera pedido sin pensarlo dos veces. Actualmente me doy tiempo a meditar sobre ello. Si pasan unos días (o incluso unos meses, dependiendo de la inversión que conlleve) y sigo queriendo comprar ese objeto, entonces lo hago. Puede parecer algo estúpido, pero no se imaginarían la cantidad de compras que me he ahorrado usando este método.



Listas: Me hago listas para casi todo. De vez en cuando le echo un vistazo a mi armario y apunto las cosas que de verdad me faltan. De esta manera, cuando voy de compras, me enfoco en las cosas que necesito y no me dejo llevar por todo lo demás.
Lo mismo hago con objetos de decoración o menaje. Como amante del decor que soy, me es muy fácil dejarme llevar por todas las texturas, colores y cosas bonitas. Pero muchas veces acabo con demasiadas cosas en casa que luego no sé donde poner y terminan acumulando polvo en un rincón.

Comida: Con respecto a la comida, me he vuelto mucho más exigente conmigo misma. Me dan ganas de llorar solo pensando la cantidad de alimentos que he tirado a la basura a lo largo de mi vida. Es insostenible y tiene un gran impacto en el cambio climático, además de ser un gasto innecesario.
Organizar las comidas semanales me ha salvado del comprar cosas que luego no usaré y ha significado un ahorro considerable.
Hacer una lista de comidas, y comprar solo los ingredientes necesarios para ellas, me lleva más o menos una hora a la semana, pero me ahorra muchísimo tiempo a la hora de hacer la compra y de pensar en qué comer. Además así, es mucho más fácil comer sano.

Libros: Antes de mudarnos a Barcelona teníamos cajas y cajas llenas de libros. Me gusta mucho leer y me cuesta más aún deshacerme de los libros. Ahora mismo, solo compro libros en tiendas de segunda mano. Aquí, por suerte, hay muchas! Cuando termino los libros, se los doy a amigos o los devuelvo a la tienda. Solo me quedo con aquellos que de verdad tienen un significado sentimental para mí.

Reutiliza: Conozco tanta gente que tira los botes de garbanzos, alubias, etc. a la basura y luego compra otros nuevos a un precio mucho mayor. No tiene sentido ninguno! Hay muchas cosas que podemos reutilizar: recipientes, ropa vieja, cajas, latas y un muy largo etcétera. No hay porqué comprarlo todo nuevo, pudiendo usar lo que ya tienes. Solo hay que darse cuenta!

Segunda mano: Sé que hay mucha gente que se siente incómoda comprando cosas de segunda mano, pero no es mi caso. Me encantan las tiendas de ropa usada. Quizás, porque nunca he tenido un estilo muy comercial y en estos sitios encuentro cosas muy especiales.
Lo mismo ocurre con muebles y objetos de decoración. Utilizo plataformas como FB Marketplace o Wallapop para encontrar cositas para casa. Hay ciertas cosas, como colchones o sofás, que prefiero comprarlas nuevas. Casi todo lo demás en mi hogar es un buen mix de nuevo y usado. Siento que así,  tengo cosas muy personales y que encajan perfectamente con mi estilo.
Lo mismo ocurre a la hora de deshacerme de alguna pieza. Primero pregunto a amigos y familiares y, en el caso de que nadie lo quiera, intento venderlo.

Continuidad: El proceso nunca acaba, es un trabajo constante. Por ello, intento revisar mis cosas cada tres o cuatro meses y, si encuentro algo que hace tiempo que no utilizo o que ya no me provoca ninguna sensación, le digo chao chao.

Y así estoy poco a poco logrando mis metas. Tengo en casa solo cosas que me hacen sonreír, que me aportan algún valor y es MUY liberador!

Maca.

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